sábado, 19 de junio de 2010
sábado, 12 de junio de 2010
Interpretación 2.
viernes, 4 de junio de 2010
Interpretación 1.

Había dejado de llover. Entonces lo ví. Estaba tumbado en la hamaca, con la cabeza ladeada sobre su hombro izquierdo, los ojos cerrados. Desde la ventana de la cocina no podía observar más detalles de su rostro pero adivinaba una mueca de disgusto en sus labios. Descorrí la cortina por completo para que entrasen todos los olores que había dejado la lluvia. Me acerqué a la mesa, todavía con los restos del desayuno silencioso como todos los desayunos posteriores a mis noches de huída, yo devorando tostadas y él bebiendo a pequeños sorbos su café con leche, con la mirada fija en mi taza sin atreverse a mirarme. Se había convertido en un ritual, otro día de silencios, sin reproches.
martes, 1 de junio de 2010
Nada.

Venenos. TI.

sábado, 22 de mayo de 2010
La mujer decapitada que seguía escribiendo.

"Es muy triste, pero en la actualidad lo único que me interesan son los muertos". Eso decía miss Marple cuando leía su periódico vespertino. Exactamente a mí me ocurre lo mismo . Cuando llego a mi pueblo los fines de semana, voy directo a leer las esquelas que se exponen en distintos lugares. Dejo el coche en una plaza de aparcamiento que tengo alquilada en una finca cercana a mi casa y al cruzar la calle me encuentro con el primer expositor, la cristalera principal de un bar.
En los pueblos ya se sabe, quién no tiene apodo no es nadie y por ese motivo el sobrenombre aparece más destacado que el nombre del difunto en esos anuncios mortuorios. Y cuando a alguien la han apodado la Decapitada...
Continuará.
jueves, 20 de mayo de 2010
Rojo, amarillo y verde.

La joven de la boina roja se detuvo en el semáforo. Metió las manos en los bolsillos de su chubasquero, se afianzó al suelo entreabriendo ligeramente las piernas y aspiró una bocanada de aire húmedo. Cuando el semáforo cambió a verde ella permaneció inmóvil mientras una avalancha de gente en ambos sentidos rozaba sus costados.
Continuará.
lunes, 17 de mayo de 2010
Lección magistral.

La sala quedó en silencio hasta que Don Manuel volvió a hablar.
-A la salida, la señorita Amparo les dará el certificado de asistencia a la ponencia y tengan a bien rellenarlo ustedes mismos.
Y entonces estalló un aplauso general. A fin de cuentas, los estudiantes habían asistido en busca del papelito. Un crédito académico para sus expedientes, sin apenas esfuerzo, asistiendo a tres jornadas para escuchar al siempre ameno Don Manuel Garrido, director de la Escuela de Medicina legal y forense, era un caramelito para aquellos futuros sabuesos criminales.
sábado, 15 de mayo de 2010
Curso por correspondencia.

Entró en su dormitorio con el correo que acaba de recoger del buzón. Lanzó sobre la cama todas las cartas excepto un sobre acolchado. Sin poder contener la excitación, con una de sus llaves perforó un minúsculo orificio en una de las esquinas y después, al tiempo que lo apretaba contra su pecho, acercó su naríz e inhaló el aire que expulsó.
martes, 11 de mayo de 2010
Bulto sospechoso.

Un féretro vacío.
Comer o no comer.

Llevaba toda la mañana retrasando la inspección de la nevera. Por fin me decidí. Ahí estaba yo con el frigorífico abierto, haciendo recuento de existencias: en la puerta, brick de leche semidesnatada que no me molesté en comprobar el nivel de su contenido, 3 botellines de cerveza y una botella de agua mineral con su litro y medio de insaboro e incoloro líquido; primer estante, bandeja de fiambres vacía y una pechuga de pollo más tiesa que los volantes de un traje de gitana; en el segundo estante, algo parecido a un pimiento rojo disecado y dos alcochofas más negras que una noche sin luna. El absorbe olores con forma de frigorífico en miniatura, prendido en la parte posterior de la primera bandeja, tintineaba recordándome que fue un regalo de mi madre cuando inaguré el piso (madre no hay más que una y a ti te encontré en la calle). Mi última esperanza estaba puesta en el cajón de la fruta que, empañado por el contraste de temperatura al abrir la puerta, impedía ver lo que contenía.
Continuará.
Agua de muerte.

Miró por segunda vez el calendario que colgaba de la nevera. 21 de Junio. Todavía no eran las 9 de la mañana y el calor empequeñecía el apartamento. Había pasado una mala noche, intranquilo, mirando incesantemente los dígitos parpadeantes de su despertador convencido de que el tiempo estaba detenido. Apuró la tercera taza de café y arrancó una hoja de un pequeño cuaderno que había sacado del cajón donde guardaba los paños de cocina. Odiaba escribir la lista de la compra pero más odiaba pensarla, si no lo hacía siempre volvía a casa con litros y litros de agua, dos barras de pan y varios paquetes de café molido. No era la dieta ideal. Anotó el primer artículo: agua. Al acercarse el bolígrafo a sus labios para recapacitar y resistir la tentación de escribir en segundo lugar pan, observó que de la uña de su dedo meñique caían gotas. Presionó la uña para que cesara el goteo. Creyó que así cerraba "el grifo". Esa acción tuvo el efecto contrario. Cuanto más presionaba, más gotas manaban hasta convertirse en un reguero que iba empapando la irrisoria lista de la compra y goteando hasta el suelo.
Continuará.
miércoles, 5 de mayo de 2010
Menaje de cocina.
Hombre y tiramisú.
El hombre que exhaló su último suspiro sobre un tiramisú bien podría haberlo hecho encima de un plato de lentejas. Pero las circunstancias no favorecieron que así ocurriese. El hombre se encontraba en una trattoria del Ensanche, acompañado por su hijo pequeño, y siendo como era metódico en sus costumbres culinarias, ya había ingerido un primer y un segundo plato (omitiremos esa parte del menú ya que en nada ayuda ni aclara las causas de tan grotesco deceso) y se disponía a saborear el postre.
Continuará.
sábado, 1 de mayo de 2010
Nacimiento.
viernes, 30 de abril de 2010
Asfixia.
jueves, 29 de abril de 2010
46 minutos de lavado.

La encontró tendida sobre el gres ajado de la cocina. El sonido vibrante del lavavajillas le hizo dirigir su mirada hacia el display: 46 minutos.
Continuará.
miércoles, 28 de abril de 2010
En mi humilde opinión, es la frase más brillante jamás escrita. Pero que no se asuste nadie. Mis pretensiones son pocas (ya se andará) y no intento ni recopilar ni fantasear sobre todas las tragedias humanas.
Quiero contar. Contar. ¿Y cómo hacerlo? Comenzando. Todos los comienzos negros tendrán cabida aquí: negros como las páginas vacías, negros por soledades, negros de incertidumbres, negros por pérdidas o renegridos por hallazgos, negros por muertes brutales o muertos Darwin awards...
Comienzos negros.
Continuará...